Aquí mi mano derecha,
incandescente de tanto aferrarse
al vacío sudoroso de tu rastro.
incandescente de tanto aferrarse
al vacío sudoroso de tu rastro.
Aquí mi mano izquierda,
congelada de tanto hundirse
en el recuerdo glacial de tu espacio.
congelada de tanto hundirse
en el recuerdo glacial de tu espacio.
Y aquí las dos, opuestas, aunque unidas
como las aurículas,
manteniendo su latido de estaño.
como las aurículas,
manteniendo su latido de estaño.
Aquí las dos, enfrentadas, palma a palma,
sujetando la locura que se derrama
de cada hemisferio infartado.
sujetando la locura que se derrama
de cada hemisferio infartado.
Aquí mis manos, inútiles sin las tuyas,
como cimientos de un cielo en derribo,
como pilares de un mundo en colapso.
como cimientos de un cielo en derribo,
como pilares de un mundo en colapso.
Mis manos,
de barro, de azogue, de olvido
y engaño.
©® Enrique R. del Portal, 2025.