jueves, 3 de agosto de 2023

Micropoema #85


Tu y yo nos debemos 
una copa, un porqué, 
un café y un adiós. 
Quizá no en ese orden 
pero sí, nos lo debemos. 
Lo merecemos los dos.


©® Enrique R. del Portal, 2023

martes, 1 de agosto de 2023

Como si nada


Y tú.
¿En quién piensas ahora?
En esta hora en que la noche
es demasiado joven para ser mañana
y demasiado antigua y seca
para ser ya madrugada.
Dime,
¿En quién piensas ahora?
Justo ahora que las estrellas
se confunden con la espuma de las jarras
y remueven las fórmulas magistrales
como bebidas inacabadas.
Pero,
¿En quién  piensas ahora?
Ahora que yo vuelvo a pensar,
en esta hora ebria, solemne y acuciada,
no sólo en ti, pero en ti,
eternamente como si nada.



 ©® Enrique R. del Portal, 2019.

sábado, 24 de junio de 2023

Queda esta luz.


Queda este resquicio de luz 
por el que me asomo, casi a diario,
sólo por si la casualidad 
me diese noticias de ti.
Queda este resplandor 
que va desapareciendo en atardenocheceres,
este último haz de sonrisas
con el que amarrarse fuerte
a los trastos inútiles y cansados,
a los aperos en decadencia.
Queda este dardo luminoso y áspero,
este delicado coro de fotones
que ilumina la dirección de la noche.
Queda apenas este prisma
que divide el fulgor que ya no soy
del que ya nunca seré.
Sólo la luz, esta luz; tú.
Y yo,
que me desvanezco.


 ©® Enrique R. del Portal, 2023

martes, 16 de mayo de 2023

Del olvido y del demonio


olvidemonio.

oblivionis et diaboli.

1. m. fig. Lugar abandonado, casi siempre desaparecido
donde se acumulan los recuerdos como trastos, como escombros.
Cruce de caminos donde ocurrieron esos capítulos que llenan la memoria.
Vórtice de varias nostalgias de momentos dispersos,
monumento del recuerdo y del olvido.
Espacio donde retengo el momento que no quiero que se desvanezca.

2. m. vit. Lar sagrado de la fiera cíclica que me devora.


 ©® Enrique R. del Portal, 2023

martes, 2 de mayo de 2023

Justo un instante antes.


Pero valen bien poco a veces los recuerdos.
Atardece deprisa. Ya declina la luz.
-Tierra de Nadie- Eloy Sánchez Rosillo


Me recordabas al primer amor,
ese que irrumpe en la frontera entre la niñez y la adolescencia.
Me hacías sentir la misma primavera
que se siente en el amanecer de la vida,
justo un instante después,
cuando el cariño estalla como la luz del mediodía.

Me hacías sentir como el primer amor,
aunque sé que no lo era, y lo sabía.
pero me pareció encender luces en tu alcoba
que antes sólo habían sido sombras.
Y eso, a la vez, inundó de la misma luz 
mi proverbial y habitual pesimismo. 

Me creí ser el último amor,
porque, a pesar de mi equipaje transparente,
me diste cobijo en tu buhardilla,
aunque el olor de la madera fresca y aromática del entibado
anunciaba que nuestro parasiempre iba a ser eventual.

Supe que serías el último amor
desde antes que quererte,
desde ese momento, antes de ser feliz, 
justo un instante antes,
que es donde estuvo la verdadera felicidad. 
Y ahora lo sé, y aquí,
mirando el día irse hacia más allá de mi ventana,
hacia la oscuridad que, presiento,
inundará el tiempo que me queda de vida sin tu amor.



 ©® Enrique R. del Portal, 2023

Hora punta (canción)


Mira las calles llenas de eco,
sombras de nadie, colores viejos.
Inunda el ruido tu viejo sueño
y tu apellido se vuelve miedo.

Si hubiera sólo, sólo un momento
en que agarrases mi mano,
que respirase de nuevo,
te contaría que no hay secretos.
Pero las calles se cierran
para olvidarme de nuevo.



©® Enrique R. del Portal, 2023

viernes, 21 de abril de 2023

Tardes de mayo.


Per le strade di Pechino erano giorni di maggio
Tra noi si scherzava a raccogliere ortiche.
-Franco Battiato-

A Michel Feijoo, mi amigo desde siempre.


Quizá no sabíamos que éramos felices,
porque vivíamos ese instante de fulgor
justo antes de la felicidad
que cifrábamos en la llegada inminente
del verano y sus bendiciones.
Era lo que nos prometía
el reventón de primavera 
que era siempre mayo en Madrid.
¡Cómo nos entusiasmaba dar largas caminatas
desde barrios que descubríamos!
-colonizar lo llamábamos ¿te acuerdas?-
A veces desde Cuatro Caminos,
otras desde Plaza de Castilla 
o incluso
desde más allá,
pero siempre riendo, charlando 
y desdordando el camino de alegría.
Otras veces nuestro espacio era
el centro y sus aledaños;
Sol, Callao, la Gran Vía, la Zarzuela,
Recoletos, el Templo de Debod,
el viejo Madrid de los Austrias
o la calle Infantas, 
donde tu madre nos daba mil pesetas,
¡aquella fortuna!, para merendar
y tomar horchata en Candela.
¡Cuántas veces buscamos el fresco
en los pasillos de Espasa Calpe
ojeando libros de viajes 
que nos llevaban tan lejos!
Buceando en  ilustraciones
que alimentaban y disparaban
nuestra imaginación.
¿Recuerdas aquella tarde de confidencias
en el Parque del Retiro
con Mari Cruz y su amiga Pilar...?
¡Cuántas veces bosquejamos
camino de regreso a Oporto
planes abstractos y vagos
para un futuro que parecía
mucho más lejano que el verano en ciernes!

Y claro que sabíamos que éramos felices.
Por eso volvíamos siempre
a nuestro querido barrio,
siempre riendo, charlando 
y desbordando el camino de alegría.



 ©® Enrique R. del Portal, 2023

Al pan bread y al vino wine.

Escribí este texto hace más de diez años, cuando todavía no éramos la tercera capital del mundo de producción de teatro musical, pero lejos ...