jueves, 4 de enero de 2024

Que nunca nos encontremos con los viejos amores


Es ahora, después del ruido,
este abrupto latido al encontrarnos,
este silencio de hormigón en las venas,
esta ceniza en la mirada al cruzarlas,
este buscar rimas como dardos
que nos lleven a otras vidas,
estas mejillas anestesiadas
después de un beso conveniente.
Y es que acaso seguimos compartiendo
esta nada que nos une.


©® Enrique R. del Portal, 2024

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