Es ahora, después
del ruido,
este abrupto latido al encontrarnos,
este silencio de hormigón en las venas,
esta ceniza en la mirada al cruzarlas,
este buscar rimas como dardos
que nos lleven a otras vidas,
estas mejillas anestesiadas
después de un beso conveniente.
Y es que acaso seguimos compartiendo
esta nada que nos une.
©® Enrique R. del Portal, 2024
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