viernes, 16 de mayo de 2025

Llaves de casa


Se aceleró el pulso
y sentí una indiscreta gota de sudor
perfilando mi sien.
Lo dijiste con un tono tan serio
que no parecía el reparto de bienes,
sino el fin de una vida.
Sólo quedaba: 
el trámite incómodo 
de devolver las llaves de la casa 
que nunca tuvimos,
recoger las cosas coleccionadas, inútiles,
que nunca tuve,
reprocharte las culpas y razones
que nunca tuviste.
Desprender con mucho cuidado
las fotos de las paredes del cuarto de juegos
del niño 
que nunca criamos.
y orillar de una vez por todas este contencioso
sentimental-administrativo,
para olvidar la vida que no vivimos. 


 ©® Enrique R. del Portal, 2025

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