Me he acercado al rincón
que linda con el Raval
donde tanto te he recordado.
Aún lejos de la medianoche y el peligro,
intentando confundirme con las túnicas
y los velos.
que linda con el Raval
donde tanto te he recordado.
Aún lejos de la medianoche y el peligro,
intentando confundirme con las túnicas
y los velos.
He vuelto a esperar
en el mismo andén de Sants
a que te me llegaras terminante y furtiva
y he deshecho el camino que me llevaba
a tus brazos,
ya lejos de la medianoche y el sigilo,
en una habitación cerca de las despedidas.
a que te me llegaras terminante y furtiva
y he deshecho el camino que me llevaba
a tus brazos,
ya lejos de la medianoche y el sigilo,
en una habitación cerca de las despedidas.
He mirado otra vez
el mar donde perdí la voz, aullando,
la misma sal en los ojos, el mismo Mediterráneo.
Y sin embargo nadie recuerda nuestros pasos,
ni nuestro camino, ni nuestros susurros.
Está mañana huele a alquitrán, té y humedad,
y la Rambla se recompone orgullosa
mientras echo una mirada a la memoria
y otra hacia el Tibidabo,
todavía lejos de la medianoche y el olvido.
©® Enrique R. del Portal, 2025
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