domingo, 4 de agosto de 2024

El nudo que nos ata.


Déjame que no te crea
cuando dices que ya no hay nada,
déjame que lo ponga en cuarentena
con todos los adioses
que precedieron a este adiós,
y con todos los dolores
que sirvieron de anestesia
a la llegada de este dolor.
Déjame que te recuerde
que tú llamaste después de cortar las líneas,
después de atrancar las ventanas
y de obstruir las cerraduras.
Que tú no esperaste apenas
a que acabase la madrugada
para repetir la llamada
aún antes de que llegase el alba.
Déjame que sostenga
con mis manos desnudas
tu pura contradicción
Que la ame y la proteja,
que la envuelva en la sonrisa
de una sentencia frívola
y la adopte como propia
hasta entender tus estampidas.
Déjame que no te crea
cuando dices que ya no hay nada
porque sé que ese vacío
es el nudo que nos ata.


©® Enrique R. del Portal, 2024.

jueves, 4 de abril de 2024

Casi a la vez.


Dispusieron, casi a la vez, 
los pocos objetos útiles que sobrevivieron al desastre;
las cuentas de un collar náufrago,
jirones de tela arrancados a la piel disfrazada 
y el diario nunca escrito
de todos sus pormenores.
Coincidieron, sin saberlo, en la intención 
de no volver sobre sus propios pasos,
ella con más voluntad, 
pues él casi hubiera vuelto,
a quemarse en su sombra, en su luz, en su sexo
y mintieron con sincronicidad directamente proporcional.
Bebieron las últimas gotas de lluvia 
que recogieron en el hueco de sus manos 
después de despedazarlas entre caricias.
Secaron el aliento, velaron la madrugada,
añoraron el infinito, recompusieron el gesto, 
giraron la cabeza como si nada hubiera muerto
y dejaron de ser amigos, casi a la vez,
mientras abandonaban el amor y se empapaban de olvido.



©® Enrique R. del Portal, 2024

viernes, 12 de enero de 2024

Micropoema #86


Así que era esto, tenía nombre.
Una pulsión, patología excéntrica.
Nada de piel, sin corazón,
sólo un diagnóstico: es limerencia.

©® Enrique R. del Portal, 2024

jueves, 4 de enero de 2024

Que nunca nos encontremos con los viejos amores


Es ahora, después del ruido,
este abrupto latido al encontrarnos,
este silencio de hormigón en las venas,
esta ceniza en la mirada al cruzarlas,
este buscar rimas como dardos
que nos lleven a otras vidas,
estas mejillas anestesiadas
después de un beso conveniente.
Y es que acaso seguimos compartiendo
esta nada que nos une.


©® Enrique R. del Portal, 2024

miércoles, 27 de diciembre de 2023

En este después.

“Mon cœur, ma mie, mon âme
Mon ciel, mon feu, ma flamme
Mon corps, ma chere, mon bien
Voilà que tu reviens”
-Jacques Brel- Litanies pour un retour.


Habría tenido que ser yo
el que se anticipase al milagro
de tu regreso:
Arreglar la mesa,
sacar el mejor ajuar
y abrillantar el pulso acelerado
que delata la emoción de este momento.
Sacudir los ruidos acumulados 
y disponer las horas de este viernes
a tu gusto y comodidad.
Servir los licores, los recuerdos, la vida
y homenajearte como nadie lo hizo
en esta casa construida en el lado oculto
de la nostalgia.
Habría tenido que ser yo
el que llamase a la puerta,
el que gritase de esperanza.
Pero todo eso ya da igual,
aquí estás, ya llegas, ¡qué cerca!
En este después de todo lo que importa,
lo que no y lo restante.



©® Enrique R. del Portal, 2023

Diacrítica (En este después II)


Qué importante es esa tilde diacrítica
que distingue "tú vendrás" de "tu venida".
Casi tanto como saber que, al final, 
ya nunca regresaste
y que no volví a quererte
ni más ni mejor, ni bien ni mal.
Casi tanto como saber que te olvidé
de verdad y que viví, 
lo que me quedaba por vivir, de mentira
rompiendo las reglas más elementales
de la ortografía
para poner el acento, siempre, 
en la misma herida.



©® Enrique R. del Portal, 2023

viernes, 15 de diciembre de 2023

Troquel


Claro que se me rompió;
primero en los dos que ya era
y luego cada uno de esos pedazos
en otros mil, que voy buscando
y recogiendo

Sí; y a pesar de todo está sanando;
cada día te me dueles algo menos,
aunque hay tardes que recaigo
y destenso los hilvanes
para alimentar la cicatriz,
o busco en ese olor aséptico de yodo
restos de tu aroma,
mientras el metrónomo
va marcando el ritmo de los latidos.

Pero claro que se rompió;
y mira la marca que va quedando
a todo su alrededor;
una dentellada porosa,
una sutura inexperta que adhiere
y mantiene las fibras sujetas a la vida.
Mira;
que irregular troquel de músculos
en el que sé que ninguna otra silueta
(ninguna, ya nunca) encajará.



©® Enrique R. del Portal, 2018.

Al pan bread y al vino wine.

Escribí este texto hace más de diez años, cuando todavía no éramos la tercera capital del mundo de producción de teatro musical, pero lejos ...